Nutricionistas argentinos no creen que los alimentos ultra procesados sean malos

La Organización mundial de la salud recomendó que los países sudamericanos reduzcan el consumo de alimentos ultra procesados. Algunos nutricionistas argentinos no están de acuerdo.

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18 enero 2017, 5:06pm

La dieta típica de Argentina parece sacada de la película 'Charlie y la fábrica de chocolates': galletas al desayuno, litros y litros de coca-cola y una constante inyección de carbohidratos. Después de todo, un estudio del 2015 llevado a cabo por TrialPanel demostró que la pizza, la milanesa, las empanadas y la pasta son las comidas más frecuentemente consumidas por los argentinos.

El problema más reciente fue identificado por la Organización panamericana de la salud (OPS), un alarmante incremento en la venta y consumo de productos ultra procesados. Un reporte del 2015, titulado "Productos, alimentos y bebestibles ultra procesados en América Latina: tendencias, impacto en la obesidad e implicaciones políticas" señaló que la venta per cápita de alimentos y bebestibles ultra procesados aumentó un 27 por ciento en Latinoamérica, entre los años 2000 y 2014, contribuyendo directamente en el aumento de los índices de obesidad en la región.

El estudio clasifica a los productos alimenticios de acuerdo a la extensión de su procesamiento (desde "poco procesados" a "ultra procesados") y recomendaron que los países tomen acciones para limitar su disponibilidad a través de regulaciones públicas e intervenciones del mercado.

Pero durante un reciente foro de salud llevado a cabo en Buenos Aires, se reveló que algunos nutricionistas argentinos y otros escépticos no parecen creer que los procesos detrás de los productos ultra procesados sean tan malignos. Una de estas escépticas es Mónica Katz, miembro de la Sociedad argentina de nutrición, quien le dijo a Motherboard que cree que el sistema de clasificación de la OPS sólo "confundirá a las personas".

"La utilización del término 'ultra procesado' es un neologismo que confunde a las personas y las lleva a pensar que la sal, el azúcar y las grasas no son importantes, pero los procesos tecnológicos involucrados sí lo son", agregó Katz.

Ella está preocupada que el sistema de clasificación de la OPS no toma en cuenta a "las dueñas de casa, los restaurantes, el negocio del catering o los carros de comida que utilizan sal, azúcar o grasa en exceso".

"Lo que se ha demostrado que tiene efectos negativos en la salud es la 'fórmula' o 'receta' detrás de un producto o comida, no el proceso tecnológico involucrado", agregó.

Pero de acuerdo a la Organización mundial de salud (OMS), estos procesos importan y mucho.

Los alimentos ultra procesados son pobres en términos de valor nutricional, son adictivos y son objetivamente peores para ti que una cucharada extra de azúcar. Si bien sus ventas han bajado en Estados Unidos (casi un 10 por ciento entre el año 2000 y el 2013, de acuerdo a un reporte de OPS), en América Latina están en aumento. Las corporaciones transnacionales han encontrado terreno fértil para sus productos, en gran medida gracias al menor poder adquisitivo de las familias en esta región. Entra a cualquier chino (el término coloquial con que se conocen los supermercados de Buenos Aires. La mayoría de sus dueños son miembros de la comunidad asiática —generalmente coreanos) y encontrarás pocas opciones frente a los coloridos empaques de los alimentos procesados. Y si bien casi siempre es posible encontrar un puesto de vegetales a la entrada de un chino, es muy difícil optar por frutas frescas y vegetales cuando la pasta cuesta 3 veces menos.

Katz no es el único que está en contra del reporte: el doctor Alberto Cormillot, un miembro clave del ministerio de salud argentino, le dijo al diario local Clarín: "sí creemos que es conveniente bajar las grasas, azúcar y sal de los alimentos, pero la idea de ultra procesado, como concepto, no".

El hecho que Cormillot ha juntado una pequeña fortuna vendiendo alimentos procesados "dietéticos" puede que tenga que ver con su respuesta.

Más allá de los imperios locales de alimentos, el dominio completo del mercado sudamericano y argentino por parte de la corporaciones multinacionales está liderando la epidemia de obesidad. Con un 26.5 por ciento de obesidad adulta, de acuerdo a la Organización mundial de la salud esta es la segunda causa de muerte en Argentina después del tabaco.