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¿Cómo será la guerra con drones de Donald Trump?

"Todos en Washington, DC, se hacen la misma pregunta de maneras distintas"

Ben Sullivan

Ben Sullivan

Cargando municiones al dron MQ-9 Reaper en la base Creech de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Imagen: U.S. Air Force photo/Senior Master Sgt. C.R

El uso de los drones de vigilancia provistos de armas será uno de los últimos legados de Barack Obama. Ocurrió tres días después de que se inaugurara la carrera de los drones, un 20 de enero de 2009 a través de una ofensiva militar estadounidense desplegada contra Al-Qaeda en Pakistán, la que habría asesinado a un número de entre siete y quince personas según fuentes del Bureau of Investigative Journalism.

Aquella cifra aumentó durante la presidencia de Obama. Las últimas estadísticas señalan que la CIA y Obama habrían orquestado 473 ataques con drones entre enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2015. Las múltiples ofensivas se habrían cobrado las vidas de alrededor de 2500 combatientes yihadistas y de más de 100 civiles, muchos de los cuales eran vecinos de los cruentos escenarios bélicos. Claro que las organizaciones humanitarias denuncian que durante el mismo periodo, el asesinato de civiles en ataques coordinados entre Obama y la CIA sería infinitamente superior. Claro que si con Obama las víctimas son centenares... ¿Qué pasará cuando Donald Trump sea el encargado?

"En Washington todo el mundo se hace la misma pregunta de maneras distintas", reconoce Dan Gettinger en una entrevista telefónica con Motherboard, codirector del Centro para el Estudio de los Drones.

Desentrañar la política de Trump en materia de drones resultará un asunto más complicado que analizar las de Hillary Clinton. No solo escasea la información, sino que está todo minado por las mismas inconsistencias que han recorrido la campaña del flamante nuevo presidente electo de Estados Unidos. Clinton y sus consejeros diseñaron una estrategia en materia de drones lo más parecida posible a la de Obama, algo que era de esperar, especialmente después de que Clinton trabajara durante cuatro años como secretaria de Estado de su administración. Claro que, en el caso de Trump, sus planes siguen siendo completamente turbios, lo cual ha dejado a los investigadores elucubrando con la retórica de su campaña y diseccionando sus reuniones administrativas en busca de pistas.

Un dron teledirigido MQ-9 Reaper descansa en un refugio de la base militar conjunta de Balad, en Irak, antes de una misión. Imagen: U.S. Air Force photo/Tech. Sgt. Erik Gudmundson

En una entrevista con Fox emitida en diciembre de 2015, Trump declaró que la única manera de combatir a ISIS sería la de "arrebatarles a sus familias". Algo que, presumiblemente, el líder consideraría llevar a cabo a través de bombardeos aéreos: "A ellos les preocupan sus vidas, no se dejen engañar. Cuando dicen que sus vidas no les importan, entonces es cuando hay que arrebatarles a sus familias", dijo entonces Trump.

Sin embargo gran parte del discurso del republicano y del de sus consejeros ha pivotado alrededor de su rechazo al uso de ofensivas antiterroristas orquestadas con drones. Se ha sugerido que la administración Trump quizá prefiera "capturar e interceptar a los presuntos terroristas", tal y como se ha expresado desde el Centro para el estudio de los drones del Bard College. Según esta corriente de opinión, Trump preferiría una lucha antiterrorista de esta naturaleza

"Yo creo que la parte más interesante quizás sea cómo Trump abordará lo que él mismo ha convenido en llamar como 'la campaña de aniquilación de objetivos', como la que tuvo lugar en Pakistán, Yemen y Somalia, a instancias de Obama", dijo Gettinger. "Trump y sus consejeros no parecen muy amigos de la campaña de aniquilación de objetivos, no se han referido muy favorablemente a la misma. Alguien podría atribuirlo al hecho de que se trata de una iniciativa de Obama, lo hace sólo por contrastar a Clinton y a Obama".

Y, pese a todo, Trump, sigue abogando por un incremento de los bombardeos contra ISIS. "Él se ha comprometido a llevar a cabo una campaña de bombardeos indiscriminada que tendrá que pasar, necesariamente, por el uso de drones", opinó Gettinger.

Claro que la falta de políticas definidas en materia de drones resulta de lo más confusa, dado que la lucha contra ISIS era uno de los argumentos más recurrentes y poderosos durante la campaña presidencial del millonario. Se estima que alrededor del 70 por ciento de los votantes de Trump considera que la guerra contra el yihadismo está yendo mal. Uno pensaría que el nuevo presidente debe de tener un plan contundente. Pues no, no tiene nada.

"Creo que será importante vigilar a las personas que elija para que le rodeen"

La incertidumbre sobre el inexistente programa político de Trump afecta también a Europa. El periodista del Bureau of Investigative Journalism, Jack Serle, le dijo a Motherboard que "no hay ninguna carta sobre la mesa" cuando se trata de averiguar cuál es el plan de Trump para con los drones. "Creo que será importante vigilar a las personas que elija para que le rodeen", opinó Serle, "Uno de los asesores principales ha sido Michael Flynn, un hombre que lleva años trabajando en el departamento de drones del gobierno de Estados Unidos. Imagino que si le vemos ascender hasta las cumbres de la administración Trump, entonces veremos cierta continuidad, o cierta expansión, en materia de drones". Claro que incluso las políticas de Flynn poseen una inquietante inconsistencia.

Flynn es un teniente retirado del ejército estadounidense, fue demócrata en su día, y que trabajó como director de la Agencia de Defensa de Inteligencia entre 2012 y 2014, empleado por Obama. Este año, sin embargo, Flynn se ha cambiado de bando para erigirse en uno de los principales asesores militares de Trump y es probable que sea nombrado secretario de Defensa. En una entrevista con Al Jazeera de 2015, Flynn, que había sido uno de los principales oficiales de inteligencia durante la Guerra contra el Terror desde 2001, aseguró que "los drones hacen más mal que bien" y que Estados Unidos debería de "cambiar absolutamente su aproximación". De hecho, Flynn llegó a decir que los drones podrían haber sido uno de los causantes de que ISIS se fundara, "Cuando lanzas una bomba con un dron, vas a generar más daños que bienes", aseguró.

Un año después, en mayo del 2016, Flynn fuenombrado vicepresidente de Drone Aviation, una compañía que ha sido contratada en varias oportunidad por el Departamento de defensa de Estados Unidos. Llamar a esto hipocresía puede ser muy cínico, pero abundan las inconsistencias, al igual que la ambigüedad que definió la campaña de Trump en este y otros tópicos.

En contraste, las políticas domésticas en el uso de drones se han fortalecido luego de prometer un aumento en el nivel de vigilancia con drones tanto en la frontera con México como con Canadá. Trump dijo en un evento de su campaña en Syracuse en abril pasado, que él quiere drones patrullando las fronteras de Estados Unidos 24 horas al día, 7 días a la semana, "Trabajarán junto a la patrulla fronteriza", dijo Trump según Syracuse.com, "Quiero vigilancia para nuestras fronteras y los drones poseen grandes capacidades de vigilancia".

A CBP Predator B (MQ-9 Reaper) drone. Image: CBP

Según Gettinger, tales declaraciones son algunas de las más definitorias que Trump ha proclamado en materia de drones. "Ha habido un empuje imparable en la Guardia Nacional, lo que ha disparado el uso de drones. Se están utilizando tanto para prevenir desastres naturales domésticos, como para potenciales misiones de vigilancia, de manera que uno podría especular con esto será algo que veremos más", contó Gettinger a Motherboard.

Serle está de acuerdo. "Ha hablado sobre el uso de drones en las fronteras de Estados Unidos, disparando el presupuesto de Defensa", dijo Serle, "Y eso afectará a la flota de drones, entre otras cosas".

El departamento de aduanas de Estados Unidos ya se encuentra empleando drones de vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos, Una flota de Predators-B desarmados (una máquina conocida como MQ-9 Reaper) están volando procedentes de bases en Florida, Texas, Arizona y Dakota del Norte. Si bien los agentes federales han hecho llamados en los últimos meses para que se desplieguen más drones, el programa ha sido también previamente criticado por el Departamento del Interior, ya que considera que se trata de un despilfarro de dinero y de tiempo debido a que las detenciones y aprehensiones relacionadas con operaciones asistidas por drones fueron minúsculas en comparación con el número total de aprehensiones de gente intentando entrar ilegalmente a Estados Unidos.

Una tercera vía sobre la política de drones estadounidense son las exportaciones a "países amigos". Las exportaciones de drones armados a Oriente Medio han sido escrutadas minuciosamente. El vacío generado por esta meticulosidad ha provocado que países como Egipto, Irak y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) hayan optado por invertir en drones chinos. Hace unas semanas, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos suscribió un acuerdo que aprueba la exportación de drones y que han firmado otros 48 países. La declaración conjunta sobre la Exportación y el uso subsiguiente de vehículos armados Aéreos teledirigidos está inspirada en principios cuya intención es servir a las convenciones internacionales sobre venta de drones. Este acuerdo, conjuntamente con la concentración de Trump en los negocios, puede significar la proliferación de las ventas de drones de Estados Unidos.

"Yo creo que uno puede especular con que habrá menos barreras para exportar drones a países de Oriente Medio. Estoy pensando en Jordania, puesto que muchos países de Oriente Medio ya tienen sus drones", comentó Gettinger a Motherboard, "Estados Unidos sólo publicó una declaración sobre la exportación de drones, pero creo que durante la administración de Trump habrá muy pocas barreras para la venta de armas en general. Esto es sólo especulación, no hay ninguna dato concreto al respecto".

En cualquier caso, Trump estará ahora enfocado en un buen número de escenarios tanto encubiertos como abiertos, en los que Estados Unidos seguirá librando guerras durante 2017. Y ahora que el uso de drones de vigilancia en Oriente Medio está tan conectado al paisaje militar e industrial estadounidense, es improbable que veamos algún cambio sustancial a corto plazo. Por si fuera poco, The Guardian informó que Barack Obama no piensa cambiar sus políticas en materia de drones antes de la llegada de la estrella de televisión al despacho oval. Lo cual significa que Trump podría continuar, si así lo desea, con la campaña de asesinatos selectivos orquestada por el presidente saliente, cuyas líneas de acción generales pueden verse en la Guía política de la presidencia — un documento de 2013 que detalla las operaciones de la Casa Blanca en materia de antiterrorismo.

"Yo creo que el único principio que tenemos de la administración Trump es que... existirán menos impedimentos para acudir a la fuerza militar, ya sea con bombardeos orquestados por drones o sin ellos", aseguró Gettinger, "Esto es algo que tendremos que ver cómo se desarrolla".